Cuéntame una historia que calme mi agonía,
atúrdeme con cantos que lleguen a mi alma,
sorpréndeme con rezos de suaves melodías,
muéstrame caminos que lleguen a la calma.
Muéveme las fibras que están adormecidas,
has que el corazón resucite sus latidos,
dime que la lucha por seguir es la porfía,
dignidad del ser humano, el valor de forajidos.
Que la fe mueve montañas, no permite distraídos,
que si caigo me levanto, que este mundo es merecido,
por las almas que batallan, con tesón y sin descuidos,
que es mi Dios y su templanza, quien me tiene sostenido.
Marta
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Gracias Marta, es precioso tu escrito. Te mando un beso grande.MIBM
ResponderEliminarEl último párrafo es una verdadera plegaria...me quito el sombrero ante tanta sencillez y al mismo tiempo tanta verdad llena de goce, consuelo y esperanza!!!Delinkuente, un amigo que anduvo por esas luchas del día mirando cuatro paredes frías y tun techo que parecía que se derrumbaba sobre mi cabeza
ResponderEliminarHallarme frente a versos de tamaño encanto, me conmueven el corazón, pues veo aquí almas destilando todo su valor. Felicidades por su belleza.
ResponderEliminarEscribo aquí por recomendación de delinkuente
Gracias Jebely, mis saludos a Delin..y dile que escriba algo.La Dra. Trapito, él sabe quien soy. Besos
ResponderEliminarMuchas gracias por sus hermosos comentarios,Delinkuente y Jebelly y a vos Marinés por permitirme ser parte de Vientos de Libertad, es un verdadero orgullo.
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