En una aldea muy humilde, un príncipe llamado "Sol", jugaba con los aldeanos, a los pies de un árbol gigante y frondoso, a ser valiente, a que era omnipotente y muy hermoso.
Una tarde, en uno de sus juegos, en que el príncipe aparecía y desaparecía, una luz enceguecedora "lo atrapó" y el príncipe desapareció. En el lugar sólo se encontraron las huellas de sus manos, las que sólo se podían ver con la luz del sol.
Desde ese día todos los aldeanos rinden homenaje al príncipe "Sol", y ésto hace que en la aldea reine la paz y las cosechas sean fructíferas.
El tan bello príncipe nunca más apareció, sólo su recuerdo, a los pies del árbol quedaron, y fué recordado como el príncipe llamado ´"Sol" que aparecía y desaparecía.
Fdo.: Laura Daniely
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Una hermosa historia de ese príncipe que dejo sus huellas para fortalecer los corazones de los habitantes de esa aldea. Te felicito.
ResponderEliminarLaura, un gusto leer este cuento, vamos que puedes...Un abrazo. María Inés
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